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Tema: simenon

  1. #1
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    ¿que os parecen los libros del escritor Simenon? A mi personalmente me encanta sumergirme en la atmosfera triste de sus libros. Un saludo

  2. #2
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    Si te digo la verdad, nunca he leído un libro suyo.

    Aquí un reportaje sobre este escritor:

    El entorno familiar opresivo
    Enrique Bienzobas Castaño
    La niñez y juventud de Georges Simenon se desarrolló en un ambiente familiar tenso. La madre, Henriette, presionaba continuamente al padre, Désiré, creando un ambiente desagradable para el niño. Le achacaba que no tenía iniciativa para prosperar, pero el padre sólo quería vivir en su barrio, en el que conocía a todos y todos le conocían a él. Georges no olvidará nunca cómo su madre le reprochaba a Désiré el que ni siquiera suscribiera un seguro de vida, (él ¡qué trabajaba en una casa de seguros!), para asegurarse el futuro. Su padre se callaba bajando la mirada al suelo. Georges entendió más tarde por qué: los médicos se lo impedían por su precaria salud.

    La situación de marginalidad en la que se encontraba Désiré en su propia familia se acentuó más cuando la madre decide, sin consultar a nadie, meter en su casa a jóvenes estudiantes como inquilinos. El sillón de su padre fue ocupado por otros y el hombre se trasladó, desde entonces, a una silla.

    Henriette luchaba desesperada y egoístamente para que alguien en la familia tuviera un trabajo que le permitiera cobrar una pensión de jubilación. Por eso a Georges le insistía en que buscara un puesto, después de dejar claro el hijo que de cura nada, en la administración de ferrocarriles, que permitía una jubilación. La misma situación se la hace vivir a Thouret (1) , Madame Thouret insiste en que su marido debería trabajar en los ferrocarriles, como sus cuñados, que tendrían jubilación.

    Esta opresión familiar es la que encontramos en la casa de Gallet(2) . Madame Gallet, de soltera Préjean, cuyo padre mantiene un periódico, Sol, de tendencia legitimista, es decir, partidario de los Borbones, y cuya hermana está casada con un empresario influyente y poderoso en su lugar de residencia; está resignada a vivir con Gallet al que desprecia por su mediocridad. Lo mismo ocurre con Madame Thouret, cuyas hermanas están bien casadas, mientras que el marido es un conformista no emprendedor.

    Gallet y Thouret tienen cosas en común con Désiré Simenon. Dos mediocres, dos individuos del montón, sin espíritu emprendedor, conformistas. Trabajadores y amantes de sus familias, aunque éstas los desprecien. Los dos, que aman la vida, encuentran la muerte de forma trágica. Gallet en el verano de 1930, concretamente, según el autor, el 27 de junio el día que llega el rey de España a París (3) ;Thouret en el invierno de 1952.

    Gallet
    y Thouret huyen, en sus horas de trabajo, del ambiente familiar. Uno, Gallet,
    encuentra una forma nueva de vivir: estafando a los legitimistas. Estafas de poca monta que le permiten ir tirando y engañando a la familia además de suscribir un seguro de vida (¡Qué contenta se pondría Henriette!) que, gracias al informe de Maigret, le permitirá vivir bien.

    Gallet. ¡Diecinueve años estafando sin que su familia se entere! Todo empieza, hay que decirlo, porque él es engañado vilmente por un vividor, al que le vende el apellido por treinta mil francos, este hecho le da pie para iniciar un chantaje sabiamente organizado. Pero alguien de su familia, su hijo, se entera y le somete, a su vez, a otro chantaje. ¡Un hijo chantajeando al padre para que la madre no se entere! El hijo es un oscuro avaro que sólo vive para alcanzar el dinero suficiente con el que poder trasladarse al sur, pues, al igual que su padre, tiene una afección pulmonar. El hijo es ayudado por su amante, una viuda calculadora que lo único que le une al hijo es su afán por ahorrar. Ente ellos no hay amor, sólo conveniencias.

    Por su parte Thouret vive también en un ambiente familiar obsesivo. La mujer, las cuñadas, los cuñados, todos presionan sobre él para que cambie su trabajo por el de ferroviario. El no quiere, está a gusto en el almacén de productos de broma en el que trabaja desde los catorce años. El acoso al que le somete su mujer es muy fuerte: le controla el dinero diario dándole lo justo para el día, le registra los bolsillos,... El hombre no es feliz, pero no quiere cambiar de vida. Por eso, cuando la especulación obliga al dueño a dejar el almacén y Thouret se queda sin trabajo, no dice nada en casa y comienza el engaño. ¡Tres años engañando a su familia! Los primeros meses lo pasa mal, pero de tanto sentarse en los bancos y observar, aprende otra manera de vivir: dando pequeños golpes en almacenes junto con su amigo El Acróbata, otro marginado de la calle. Y comienza una nueva vida. Regala dulces, sonrisas y tiempo a la gente. Y amor, también regala amor a una antigua compañera de trabajo. Y se compra nuevas ropas, sus símbolos de la libertad, sobre todo zapatos amarillos, llamados de "caca de oca", una corbata roja y un sombrero gris. Pero su hija se entera. Y le chantajea, junto con el joven amante de ésta. Su hija, en la que Thouret tenía puestos sus ojos, de la que enseñaba orgullosamente su fotografía a todos sus amigos en el almacén. Ahora ella le chantajea. Su objetivo es irse a Sudamérica y para ello no duda en extorsionar a su padre y engañar al novio, el cual se cree que van a ser padres. Tampoco hay amor entre los jóvenes, sólo conveniencias.

    La muerte de los dos es trágica. Gallet muere por arma de fuego cuando ya los médicos habían diagnosticado una muerte prematura. Thouret muere asesinado por arma blanca, pero con los símbolos de su libertad puestos, sus zapatos amarillos y su corbata roja, además de llevar dinero en la cartera.

    Todo esto Maigret lo va sabiendo poco a poco, pues las historias empiezan por el final, justo con la muerte de nuestros protagonistas. No en vano nos había dicho Simenon que de cualquier novela o tragedia antigua si se pone del revés, se obtiene una novela policíaca (4) . Para conocer todo esto Maigret necesita meterse en la piel del personaje, es su forma de trabajar. Los lectores, desde el narrador omnisciente, vemos a Maigret ir cambiando de la aburrida preocupación con las primeras noticias
    de las muertes, hasta la relajante solución, pasando por la preocupación y el enfado, cuando "adopta aquel andar cansino, aquella mirada un tanto difusa, aquel talante que la gente interpretaba como mal humor,..." (5)
    En resumen, dos Maigret que nos enseñan cómo con pocos datos de su propia vida, construye dos historias en las que el drama psicológico está perfectamente tramado.

  3. #3
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    Estupendo articulo.Te recomiendo que leas algo suyo, en los puestos del "rastro" siempre es facil encontrar algo suyo (en Zaragoza, al menos). Un saludo

  4. #4
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    Cita Iniciado por Jordiher Ver mensaje


    Si te digo la verdad, nunca he leído un libro suyo.

    Aquí un reportaje sobre este escritor:

    El entorno familiar opresivo

    Enrique Bienzobas Castaño
    La niñez y juventud de Georges Simenon se desarrolló en un ambiente familiar tenso. La madre, Henriette, presionaba continuamente al padre, Désiré, creando un ambiente desagradable para el niño. Le achacaba que no tenía iniciativa para prosperar, pero el padre sólo quería vivir en su barrio, en el que conocía a todos y todos le conocían a él. Georges no olvidará nunca cómo su madre le reprochaba a Désiré el que ni siquiera suscribiera un seguro de vida, (él ¡qué trabajaba en una casa de seguros!), para asegurarse el futuro. Su padre se callaba bajando la mirada al suelo. Georges entendió más tarde por qué: los médicos se lo impedían por su precaria salud.

    La situación de marginalidad en la que se encontraba Désiré en su propia familia se acentuó más cuando la madre decide, sin consultar a nadie, meter en su casa a jóvenes estudiantes como inquilinos. El sillón de su padre fue ocupado por otros y el hombre se trasladó, desde entonces, a una silla.

    Henriette luchaba desesperada y egoístamente para que alguien en la familia tuviera un trabajo que le permitiera cobrar una pensión de jubilación. Por eso a Georges le insistía en que buscara un puesto, después de dejar claro el hijo que de cura nada, en la administración de ferrocarriles, que permitía una jubilación. La misma situación se la hace vivir a Thouret (1) , Madame Thouret insiste en que su marido debería trabajar en los ferrocarriles, como sus cuñados, que tendrían jubilación.

    Esta opresión familiar es la que encontramos en la casa de Gallet(2) . Madame Gallet, de soltera Préjean, cuyo padre mantiene un periódico, Sol, de tendencia legitimista, es decir, partidario de los Borbones, y cuya hermana está casada con un empresario influyente y poderoso en su lugar de residencia; está resignada a vivir con Gallet al que desprecia por su mediocridad. Lo mismo ocurre con Madame Thouret, cuyas hermanas están bien casadas, mientras que el marido es un conformista no emprendedor.

    Gallet y Thouret tienen cosas en común con Désiré Simenon. Dos mediocres, dos individuos del montón, sin espíritu emprendedor, conformistas. Trabajadores y amantes de sus familias, aunque éstas los desprecien. Los dos, que aman la vida, encuentran la muerte de forma trágica. Gallet en el verano de 1930, concretamente, según el autor, el 27 de junio el día que llega el rey de España a París (3) ;Thouret en el invierno de 1952.

    Gallet
    y Thouret huyen, en sus horas de trabajo, del ambiente familiar. Uno, Gallet,
    encuentra una forma nueva de vivir: estafando a los legitimistas. Estafas de poca monta que le permiten ir tirando y engañando a la familia además de suscribir un seguro de vida (¡Qué contenta se pondría Henriette!) que, gracias al informe de Maigret, le permitirá vivir bien.

    Gallet. ¡Diecinueve años estafando sin que su familia se entere! Todo empieza, hay que decirlo, porque él es engañado vilmente por un vividor, al que le vende el apellido por treinta mil francos, este hecho le da pie para iniciar un chantaje sabiamente organizado. Pero alguien de su familia, su hijo, se entera y le somete, a su vez, a otro chantaje. ¡Un hijo chantajeando al padre para que la madre no se entere! El hijo es un oscuro avaro que sólo vive para alcanzar el dinero suficiente con el que poder trasladarse al sur, pues, al igual que su padre, tiene una afección pulmonar. El hijo es ayudado por su amante, una viuda calculadora que lo único que le une al hijo es su afán por ahorrar. Ente ellos no hay amor, sólo conveniencias.

    Por su parte Thouret vive también en un ambiente familiar obsesivo. La mujer, las cuñadas, los cuñados, todos presionan sobre él para que cambie su trabajo por el de ferroviario. El no quiere, está a gusto en el almacén de productos de broma en el que trabaja desde los catorce años. El acoso al que le somete su mujer es muy fuerte: le controla el dinero diario dándole lo justo para el día, le registra los bolsillos,... El hombre no es feliz, pero no quiere cambiar de vida. Por eso, cuando la especulación obliga al dueño a dejar el almacén y Thouret se queda sin trabajo, no dice nada en casa y comienza el engaño. ¡Tres años engañando a su familia! Los primeros meses lo pasa mal, pero de tanto sentarse en los bancos y observar, aprende otra manera de vivir: dando pequeños golpes en almacenes junto con su amigo El Acróbata, otro marginado de la calle. Y comienza una nueva vida. Regala dulces, sonrisas y tiempo a la gente. Y amor, también regala amor a una antigua compañera de trabajo. Y se compra nuevas ropas, sus símbolos de la libertad, sobre todo zapatos amarillos, llamados de "caca de oca", una corbata roja y un sombrero gris. Pero su hija se entera. Y le chantajea, junto con el joven amante de ésta. Su hija, en la que Thouret tenía puestos sus ojos, de la que enseñaba orgullosamente su fotografía a todos sus amigos en el almacén. Ahora ella le chantajea. Su objetivo es irse a Sudamérica y para ello no duda en extorsionar a su padre y engañar al novio, el cual se cree que van a ser padres. Tampoco hay amor entre los jóvenes, sólo conveniencias.

    La muerte de los dos es trágica. Gallet muere por arma de fuego cuando ya los médicos habían diagnosticado una muerte prematura. Thouret muere asesinado por arma blanca, pero con los símbolos de su libertad puestos, sus zapatos amarillos y su corbata roja, además de llevar dinero en la cartera.

    Todo esto Maigret lo va sabiendo poco a poco, pues las historias empiezan por el final, justo con la muerte de nuestros protagonistas. No en vano nos había dicho Simenon que de cualquier novela o tragedia antigua si se pone del revés, se obtiene una novela policíaca (4) . Para conocer todo esto Maigret necesita meterse en la piel del personaje, es su forma de trabajar. Los lectores, desde el narrador omnisciente, vemos a Maigret ir cambiando de la aburrida preocupación con las primeras noticias
    de las muertes, hasta la relajante solución, pasando por la preocupación y el enfado, cuando "adopta aquel andar cansino, aquella mirada un tanto difusa, aquel talante que la gente interpretaba como mal humor,..." (5)
    En resumen, dos Maigret que nos enseñan cómo con pocos datos de su propia vida, construye dos historias en las que el drama psicológico está perfectamente tramado.

    Muy bien informado te veo para no leer nada suyo.

    Saludos , Jordi-

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